Una vez leí:
«Dicen que escribir un libro es como tener un hijo, por eso me pongo la mano en
el corazón y pido perdón, porque tal vez no estaba preparado para ser padre de
ninguno de los dos».
Realmente, no he hecho ninguna de las dos cosas, pero mi niña es para mí como una hija y escribir este blog será lo más parecido a escribir un libro. Así que espero que todo aquel que lea mis palabras no espere más de lo que pretendo conseguir; que todos sepan que, al igual que me dan, yo también doy.
¿Para qué hago esto? Pues para liberar todo lo que recibo...
¡Besitos! Y bienvenido.
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