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domingo, 11 de septiembre de 2011

Recuerdos

Entras, día, por su ventana azul,
con aroma a trigo abres sus ojos,
despacio, sin prisa, y alzas la vista.

Agua fría para dejar de soñar,
olor a café para despertar
y el sabor a oliva para comenzar.

Lana suave que hueles a mamá, abrázame...
y déjame contigo respirar su aroma
para llevarme lejos entre hebras.

Tierra calada que manchas al andar,
que suspiras al aire fragancia de vida,
por favor, recuerda el camino de cada día.

Suaves

Suaves y frías... aparecen cuando las necesitas.
Lleno de sentimientos apagados en días perdidos,
tirado, pensando y componiendo,
nutrido de malos pensamientos, pasajeros...
que vienen, que van,
que surcan las mejillas, aire del alba.
Saturado, luchando por mi... su alma,
recuérdame la debilidad ante tus ojos.

Cada estrella, una lágrima,
fugaz, llena de deseos perdidos,
valientes por tocar el cielo,
y arde sobre mi cuerpo vivo.

Cada roce que se pierde en las mejillas,
cada una de las palabras perdidas.
¿Y descubrir que puedes mirar al cielo?
Esa es la belleza revelada al saber que puedes,
sin rencor, sin temor de mirar al fondo mientras lo tienes.