Entras, día, por su ventana azul,
con aroma a trigo abres sus ojos,
despacio, sin prisa, y alzas la vista.
Agua fría para dejar de soñar,
olor a café para despertar
y el sabor a oliva para comenzar.
Lana suave que hueles a mamá, abrázame...
y déjame contigo respirar su aroma
para llevarme lejos entre hebras.
Tierra
calada que manchas al andar,
que suspiras al aire fragancia de vida,
por favor, recuerda el camino de cada día.
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