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domingo, 28 de noviembre de 2021

¿Lo entendiste?

En busca de silencio... o al menos de atenuar esta voz ingrata que liquida la coherencia y que no es capaz de convivir con esa otra parte. ¿Y hacer algo para llenar el vacío? Sería como dejar el ruido en la puerta sobre ese felpudo pisoteado; tarde o temprano tendrás que salir y allí estará esperándote cada vez que bajes la mirada. No funcionará... ni siquiera mirando hacia otro lado, ignorarlo no es una opción.

¿Llenar lo que no se llenó? No hay cubo lo suficientemente grande para achicar tanta agua de la bodega, ni viento que mueva esa vela, ni corriente que tire de este timón.

La deriva. Podría ser una solución, la más fácil y la que produce menos dolor. Levantar el pie del acelerador y punto muerto, con un sonido que neutralice la imaginación como el gong, aniquilando tus ondas cerebrales y sexuales, asesinando lo poco de espíritu que queda para renacer como un almanpena. ¡Qué feliz!

Dónde andas, amigo mío, ¿ya has quedado vacío y en silencio? ¿Encontraste respuesta a tus preguntas de hombre o sigues aún con las de gazapillo? Te mordieron los lobos, ahora te lames y no lo viste venir... pero qué bella es la vida y qué sonrisas ha dado, casi las mismas que han quitado... pero qué bello es sentir. Siempre te gustó quitarte las postillas sin esperar a ver la cicatriz y ahí tienes, amigo, la experiencia.

Párate, mi niño, para de sentir. No vas a crecer más, no sé en qué momento te estancaste, no sé en qué instante dejaste de entender que la vida es tuya y solo para ti está. ¿No te has cansado aún de llorar en tu silencio, cerrado en tu mundo, en tu habitación, en tu cama? Sé lo que lo odias y que no es lo que esperabas, ¿pero qué has hecho tú?

Sé cómo te sientes, te conozco bien. Estuve allí ese día cuando creías que nadie te miraba, a tu lado llorando junto a ti, abrazado bajo tu camisa sintiendo tu piel y escuchando cómo tu corazón latía a descompás. Perdió su ritmo por un instante y lo único que deseabas era que volviera a latir con esa música que tanto nos gustaba.

Ya has salido, amigo, no vuelvas.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Chapotear y chapotear, ¡ahógate de una vez con dignidad¡

Se va, la ola que te golpea distraído vuelve a su mar, con la misma fuerza e intensidad... se va.

Sus besos, esos y ese olor que te invitan a tocar... se lo lleva todo, hasta su sabor a sal.

Me quedo con el resto o los restos, a saber... lo que es seguro es que con una mano delante y otra detrás.

No supe nadar, ni a favor ni contra marea, esa es la única verdad. Me jondeó la ola por la orilla, tragué agua hasta vomitar y luego está la arena... por toda la cabeza, ojos y hasta en los bolsillos la tengo que encontrar.

Aquel velero que mendigaba un soplo hacia aguas por doquier y allí uno achicando despacio... tan despacio.

Demasiada agua o demasiada tierra, qué más da... me quedo con mis ahogadillas, mi no dar pie y el chapotear buscando un punto que ya no está.


martes, 2 de noviembre de 2021

Llévame al sur

Se han olvidado de mí esta noche y vienen para atormentar, sin lluvia ni viento no crujen sus ventanas, pero sí noto el escalofrío del silencio antes de la tempestad.

Vuela suave sobre la efigie inmortal, despliega sus alas mientras absorbe sus colores cálidos, ocultando tras ellas sus miedos y recelos, haciendo suyo todo este dolor imperecedero.

Guarda su silencio entre una armonía suave que inunda sus sentidos, empañando unos ojos perdidos, fríos... que entre letras buscan un sentido, uno que no encuentran.

No olvides a quien te anhela, tú que eres inalcanzable para este letargo, y vuelve a estas noches que pronto se harán frías... déjame dormir una vez más entre tus regazos con estos sueños incumplidos y llévame tan lejos como puedas, más al sur de esta tierra perdida.