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viernes, 13 de junio de 2025

Gracias por la vida.

¿Todo era tan grande? No lo recordaba así. Qué gigante te veía y qué pequeño me sentía. Todavía escucho su silencio y su risa. Con esos pequeños ojos llenos de vida que no querían marchar. Qué pequeño te vi allí y qué insignificante me siento aún. Gracias por esperarme hasta el final, gracias por enseñarme a vivir a tu manera.

Te amo, mi pequeño gran hombre.


Tontura la mía, la que me sonríe.

He visto hoy tantas cosas extrañas, absurdas y sin sentido que pocas ya asustan. Herramientas que controlan tu tiempo y otras que te dejan abducido, absorto... con unas luces capaces de controlar lo escaso de tu pensamiento o, peor aún, de idiotizarte. Bueno, eso en el mejor de los casos.

He conocido personas que se quedan y otras que se marchan, lugares a los que siempre querré volver y otros que quedaron atrás sin pena. Al final, sin mirar atrás.
He hecho caminos tan sinuosos como divertidos, son los que menos me esperé. Los hice solo y otras veces acompañado, alegres o tristes. Nunca me aburrieron, los aproveché para que este pequeño mundo fuera entretenido y me hicieran creer, crecer.

Pero todavía no se ha inventado la máquina, menos aún el elixir que me cure esta loca tontura. He descubierto y aceptado vivir con ella; además, no me abandona ni se entristece ni espera nada de mí, de hecho me sonríe.