¿Todo era tan grande? No lo recordaba así. Qué gigante te veía y qué pequeño me sentía. Todavía escucho su silencio y su risa. Con esos pequeños ojos llenos de vida que no querían marchar. Qué pequeño te vi allí y qué insignificante me siento aún. Gracias por esperarme hasta el final, gracias por enseñarme a vivir a tu manera.
Te amo, mi pequeño gran hombre.
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