Te andas perdiendo en la inmensidad de un dedal, ¿por qué no vomitas el estupor de tu ira contenida, por qué no te pierdes definitivamente?
Desgarraré mi alma, me abriré en canal para explorar el
tempo de un latido que sigue funcionando y apenas se oye, luego surcaré por el
suspiro de esta frustración para fondear en aguas más profundas, bajo cualquier
mar.
Me dibujaré una sonrisa para salir esta mañana, frente al espejo sonreiré. Será
una mentira cruel que me perseguirá hasta el anochecer, que ocultará solo para
ellos lo que no hay dentro de mí.
Que suene un violín ya...