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sábado, 18 de octubre de 2025

¿Te lo puedes creer?

Pues eso, que me acabo de mirar en el espejo y me he visto guapo, no sé si sería la camisa negra que tan bien me queda, este pelo rizado alborotado con las primeras canas que se ven venir, la barba desaliñada y tan extraña que me crece o la música que estaba sonando de fondo... Pero créetelo, ha sido así.
Voy a aprovechar y salir a tomar una caña, a ver si se me pasa, que no tengo ganas de que se me suba a la cabeza, que me conozco y al final acabaré haciendo daño a alguna pobre florecilla por culpa de mi súper ego.

Quitarsus, que voy sin pedir permiso...


viernes, 13 de junio de 2025

Gracias por la vida.

¿Todo era tan grande? No lo recordaba así. Qué gigante te veía y qué pequeño me sentía. Todavía escucho su silencio y su risa. Con esos pequeños ojos llenos de vida que no querían marchar. Qué pequeño te vi allí y qué insignificante me siento aún. Gracias por esperarme hasta el final, gracias por enseñarme a vivir a tu manera.

Te amo, mi pequeño gran hombre.


Tontura la mía, la que me sonríe.

He visto hoy tantas cosas extrañas, absurdas y sin sentido que pocas ya asustan. Herramientas que controlan tu tiempo y otras que te dejan abducido, absorto... con unas luces capaces de controlar lo escaso de tu pensamiento o, peor aún, de idiotizarte. Bueno, eso en el mejor de los casos.

He conocido personas que se quedan y otras que se marchan, lugares a los que siempre querré volver y otros que quedaron atrás sin pena. Al final, sin mirar atrás.
He hecho caminos tan sinuosos como divertidos, son los que menos me esperé. Los hice solo y otras veces acompañado, alegres o tristes. Nunca me aburrieron, los aproveché para que este pequeño mundo fuera entretenido y me hicieran creer, crecer.

Pero todavía no se ha inventado la máquina, menos aún el elixir que me cure esta loca tontura. He descubierto y aceptado vivir con ella; además, no me abandona ni se entristece ni espera nada de mí, de hecho me sonríe.


jueves, 22 de mayo de 2025

Filigranas en el aire.

Me vi sentado aquella tarde dibujando filigranas en el aire, el sentido de ser en ese preciso instante se contuvo en su más ínfima parte y se paralizó. No formaban aquellas nubes los sutiles dibujos que imaginé y menos aún olí la hierba de las primeras lluvias de septiembre, porque no llegaron las segundas.