Por favor, ¿otra vez luces de colores a velocidades mediocres? No me preguntes hasta cuándo, dime dónde. No quiero escuchar parrafadas y la misma cantinela noche tras noche. No es el mundo, son mis percepciones, que cada día están más sensibles hacia las memeces que se cuentan, se dicen y percibes.
Voy a coger mi alfombra maravillosa para ir a Bagdad, a ver si allí me cuentan por dónde sopla el viento y por qué sonríe el gato. Luego reiré si me apetece...
Siempre repitiendo lo mismo, ¡por Dios! ¿Soy yo o es el viento que sopla siempre del mismo sitio? Ese movimiento de labios ni se agota ni se envenena, habilidad o inmunidad... A saber.
Si realmente existe el amor sin amar, como el miro sin mirar, qué noche más extraña...
¡Saludos!
No llega, pero siente bien...