He visto hoy tantas cosas extrañas, absurdas y sin sentido que pocas ya asustan. Herramientas que controlan tu tiempo y otras que te dejan abducido, absorto... con unas luces capaces de controlar lo escaso de tu pensamiento o, peor aún, de idiotizarte. Bueno, eso en el mejor de los casos.
He
conocido personas que se quedan y otras que se marchan, lugares a los que
siempre querré volver y otros que quedaron atrás sin pena. Al final, sin mirar
atrás.
He hecho caminos tan sinuosos como divertidos, son los que menos me esperé. Los
hice solo y otras veces acompañado, alegres o tristes. Nunca me aburrieron, los
aproveché para que este pequeño mundo fuera entretenido y me hicieran creer,
crecer.
Pero todavía no se ha inventado la máquina, menos aún el elixir que me cure esta loca tontura. He descubierto y aceptado vivir con ella; además, no me abandona ni se entristece ni espera nada de mí, de hecho me sonríe.
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