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viernes, 5 de marzo de 2021

Entiéndelo ya...

Cómo pesa el silencio que se adueña de esta respiración fría, una apatía que acompaña en noches melancólicas, del rebuscar en los bolsillos el calor de tu piel sin vida.

Se agita tu cuerpo buscando de un lado a otro y solo encuentras el olor al vacío que dejan estas sábanas muertas, entonces suspiras con el alma y te aprietas los ojos para encontrar en un infinito estrellas... rojas y amarillas, blancas y violetas, no brilla ninguna de ellas.

Y entonces se escucha el silencio... tu respiración, el pensar, el viento... unos latidos de un corazón algo calmado, algo quieto, algo cansado pero vivo, con el perpetuo movimiento que le da a tu cama, sin cesar ese ritmo frenético que te mece cada noche para convertirlo en un único instante, que tal como va se viene.

Se adueña de tu mente, de cada célula de un cuerpo hastiado hasta que te estremeces y luego te abandona... Lo hace sin avisar, despreocupada y fiel a su costumbre de dejarte en alta mar con velas sin gobernar. Se va... Se va para que no la busques, para que la olvides, para que entiendas de una vez que es parte de ti y que a ti vuelve como un ciclo, así que acéptala porque te acompañará hasta el final.


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