Cómo expresar palabras que, sin enredos, locuras y sin ser mal juzgadas, sean a su vez simples y sinceras para llegar a convertirse en parte de un sentimiento; que, sin buscar llamar la atención, consigan tu interés por no acabar la última de las líneas. Que así se convierta en tu historia, una que pasó del verano al verano disfrutando el otoño y abrigándose en el invierno.
Cuando ellos se miraron comprendieron su error: una vida a rastras con lastre de sentimientos falsos que ocultan la realidad. Lo que fue en su día una tarde de verano se convirtió en un lunes para, pasado el jueves, volver a empezar.
Qué falso el sentimiento, qué cierta la verdad de que mirar sin ver es vivir sin respirar. De la cárcel de la rutina el carcelero la llave perdió, de la ventana de la celda sesenta y dos.
No hay jaula para ti, no hay jaula para el ruiseñor, no hay maldita celda de la que no se escapen la ilusión, la esperanza y el amor.
Casualidad, bella tarde de cadenas rotas, que rompe barrotes y encuentra a su manera cómo escapar.
Atada a su cintura, al collar de hierro, con su mirada puesta en el suelo, alzar la esperanza no te permite, pero tu música grita y gime. Hacer lo correcto fue siempre lo impuesto, amante de mentiras, de batallas perdidas, compañera insaciable de noches sin razón, sonrisas podridas...
Pero se partió, se rompió, se fue agrietando día tras día la celda sesenta y dos, y no fue por esperar, no fue por no luchar, no fue por no querer amar...
Fue por ti, por ese instante y esa mirada, por mi fuero interno luchando por salir. Qué sabrás tú qué es sentir una mentira que acabas creyendo, que repites hasta que sea real... Pero fue por ti.
Llegaste y sin decir nada se quebró, deshiciste mentiras convertidas en verdades, rompiste rutinas transformadas en realidades, hiciste del lunes el viernes y del mar un lugar calmado.
Lo que empezó como un reflejo en el cristal pasó a transformarse en un kafkiano disfraz; ya su reflejo no mostraba el cautiverio de una vida pasada de noches como esclava ni de días encerrada. Ahora se comenzó a quebrar la locura de la rutina por donde todos creyeron que se aguantaría...
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