Y descubrir que todo fue el transcurso de una historia que, sin contar nada, vio cómo entre las hojas se desvanecía, y mirar atrás y apreciar que el momento pasó para convertirse en un leve recuerdo.
Quién te diría que la verdad fue moldeándose a tu antojo, cambiando a mil formas para mostrarse cruel con las peripecias del tiempo. Qué dirías si hoy me ves cantando al aire en tu silencio, golpeando y maltratando las noches que pasan sin quedar nada en mis recuerdos.
Necesidad de vivir instantes perdidos para descubrir que no fue ninguno tuyo, sino el que te cantaron: palabras vacías que golpean la pared de tu cuarto y desvelan un silencio prometido.
Tener y no dar se convirtió en un maltrecho juego que deja velar la verdad. Buscaré en el fondo de tus ojos, más allá de la reconfortable mirada; buscaré para no quedarme solo de palabras y escuálidos versos, y seguro encontraré lo que más allá de unas palabras desconozco... Silencio.
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