¿Qué sabes tú de mí, amigo mío, del agua que bebo o el
aire que respiro?
¿Te has preguntado por esta ilusión, ignorante artificio del sistema?
¿Qué conoces tú de mis sueños, ser ingrato y egoísta que respiras robando la
vida?
¿Te has molestado en escucharme, solo preocupado de líneas presuntuosas y
retahíla infinita?
¡Aprende a coger el aire con las manos para mirarme a
los ojos y a saborear el silencio para oír mis palabras!
Desengáñate, amigo mío, nunca entenderás lo que entiendo, porque tu vista no
alcanza el horizonte, tus oídos están sordos a la voz, tu gusto está demasiado
refinado y a tu tacto parece que se le olvidó algo.
Alzheimico de la vida, ¿cómo has podido olvidarla antes de empezar?
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