¿Qué haces conmigo? Te estás burlando de mi estupidez y eso demuestra tu condición fría y vacía. Me quitas las tardes para dárselas a las noches, qué loco hay que estar para creer que lo guardarías para luego. Lo sé, luego ya no hay nada... bueno, sí, tatuajes en tu mirada infinita e indiferente, que delante de un espejo te pierdes en la mañana...
Sigo pensando en ella y por fin esta noche caen lágrimas... ¿Por qué ahora?
Es la sombra durante el día, me acompaña silenciosa y sutil, que luego se va y termina transformándose, a veces en dulce bajo el café y otras en reflejo tras el cristal. ¿Cómo lo haces, qué secreto tienes para enterrarlo y salir airosa de la contienda? Venga, ¿me das algo, una pista?
La amo con rabia, y eso me molesta, sobre todo cuando camino solo por las calles porque le diría de todo... Todo lo que ahora me sale y que se olvida entre las palabras perdidas de páginas escritas.
Agarraría fuerte su cintura, la traería suave hasta aquí y la besaría para ruborizarla, me llevaría un sermón y lo volvería a hacer, me llevaría un revés y volvería a caer.
Y la besaría una y otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario