Podrías
haber sido una simple locura en una tarde de lluvia, o eso pensé. Tan loca que
parecías fugada de lo más oscuro y profundo de Arkham, nubes blancas rozando
sus mejillas capaces de hacer sentir sus mentiras como mi única verdad.
Chalada, tanto como para pasear tan ligera y desvergonzada, sin los miedos y
con esa sonrisa perspicaz. Hada pícara capaz de mirar entre los dedos sin el
temor a mostrar un rubor que desconoces, ni tan siquiera con el miedo para
ocultar esa pose que evita que tus encantos se trencen con miradas escondidas y
desconocidas.
Amo cómo desapareces ante mí, eres el sueño que acepté y al que me convencí de no volver más, nunca más como a este maldito instante en que estoy. Maldita sea.
Lo
acepté.
Hada chalada de mis sueños que con tu mentira dices la verdad.
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