Un suspiro extraño sale de esta quietud, con una realidad diferente que no la puedo negar, oculta dentro de mí.
Algo fugaz que se escapa sin avisar, que no sé
diferenciar entre pena, ansia o deseo. Quizás todos a la vez, quizás ninguno,
pero de un lugar secreto dentro de aquí (me toco mi corazón).
Lo voy a guardar, a esconder de este mundo, con recelo y cuidado, sin ganas de
ofrecer nada más que un reloj roto para hacer creer que no hay dolor, para
evitar esas miradas fugaces sin color.
Déjenme aquí tranquilo con mis maravillas, junto a mi gato, la reina y mis sombreros. Déjenme soñar con más abrazos y menos corazones.
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