Color chocolate.
Una tarde de sol por calles infectadas de gente,
solo a él lo escuchas y te enamoras,
el sonido de su voz te llenó la mente,
todo pelusa y de mirada inquieta,
siempre fiel a tus pies para vigilar.
No hubo ni habrá más amor incondicional
que el que te dio y aún le das.
Seguirá corriendo y andando por tus playas de canela,
te lanzará besos a los pies al son del rabito aquel,
fiel compañero de caricias y mañanas perezosas,
nunca te perdió de vista en sus idas y venidas,
acompañante silencioso en tardes de estudios y noches de insomnio,
compañero incondicional en paseos de barrio.
Ahora estás y luego te vas,
pero en tu corazón una gran pelusa quedará...
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viernes, 19 de julio de 2013
Druso
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